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Cómo enseñar a los niños con problemas de aprendizaje

Publicado por , el 24/01/2019 Blog > Clases particulares > Dar clases particulares > Cómo Dar Clases Particulares a Alumnos con Dificultades

«Si no estás dispuesto a aprender nadie te puede ayudar. Si estás dispuesto a aprender nadie te puede parar».

Muchas veces decimos que la profesión docente es la más bonita del mundo. La educación supone enseñar a un alumno a vivir, permitirle acceder al saber y al conocimiento para que participe en y contribuya al correcto funcionamiento de la sociedad.

Las clases particulares a domicilio están a disposición de todo tipo de públicos, por lo que también se pueden beneficiar de ellas los alumnos con problemas o dificultades de aprendizaje. Según un estudio realizado por la Fundación Centro de Estudios de Aprendizaje y Reeducación, el 12% de los alumnos españoles presentan dificultades para seguir el ritmo de sus clases.

Como profesores, a la hora de dar clases debemos aplicar estrategias pedagógicas y adaptarnos a nuestros alumnos. Por eso, aquí compartimos nuestros consejos para dar clases a estudiantes con dificultades, ya sean autistas, dispráxicos, disléxicos o simplemente tengan otros problemas de aprendizaje.

Cómo enseñar a alumnos al borde del abandono escolar

En nuestra sociedad, la fase escolar es imprescindible para todo el mundo; por tanto, todos los alumnos tienen la oportunidad de progresar para alcanzar sus objetivos o conseguir hacer realidad sus sueños. No obstante, algunos estudiantes presentan ciertas dificultades (de características muy diversas) que les obstaculizan este proceso. Hablamos, por ejemplo, de casos de abandono escolar o de alumnos con problemas de comportamiento o trastornos cognitivos. Los profesores, ya sean de física, lengua, matemáticas o inglés, deben saber analizar estos casos para adaptarse a ellos y evitar la sensación de fracaso de sus estudiantes.

Solemos identificar los niños con problemas como niños problemáticos. Los niños con dificultades no tienen por qué ser difíciles.

De hecho, los docentes son quienes se encargan de guiar a los alumnos con más dificultades para que se den cuenta de todo su potencial y sean conscientes de que el recorrido académico puede ser muy relevante en su trayectoria profesional futura. Entre las buenas prácticas más recomendadas, debemos recalcar la importancia de la pedagogía adaptada y del diálogo. Como profesores, debemos saber cómo expresar nuestras ideas de manera constructiva y correcta, para que nuestros alumnos no se desmotiven en ningún momento.

Para dar clases a un alumno en peligro de abandono escolar, debemos hacer lo posible por evitar que se desanime todavía más. Por eso, debemos hacer hincapié en sus capacidades; eso sí, sin pasar por alto también sus dificultades. Los profesores han de conseguir diseñar una metodología de trabajo adecuada para guiar y apoyar a los alumnos a cada paso, con el fin de que aprendan y retomen las riendas de su aprendizaje.

Así, las clases particulares, ya sean de apoyo escolar, de matemáticas, de lengua española o de francés, deben ser impartidas por profesionales implicados, que disfruten de su materia y que, sobre todo, se preocupen por sus estudiantes; especialmente por aquellos con más dificultades que corren el riesgo de caer en una situación de abandono escolar.

A fin de cuentas, la labor de los profesores también consiste en hacer que los alumnos sean conscientes del papel que la educación (y todo lo que ella supone: profesores, institutos, exámenes, etc.) desempeña en sus vidas. La naturaleza no nos predispone a que nos guste ir al colegio o al instituto, debemos saber apreciar todo lo que la educación nos aporta, todos sus intereses y valores. Ese es uno de los elementos de los que carecen muchos alumnos en riesgo de abandono escolar, por lo que necesitan que sus profesores también les expliquen los beneficios del aprendizaje.

Cómo dar clases a alumnos disléxicos

Un niño disléxico no es más tonto que otro sin este trastorno, sino más bien todo lo contrario. Los alumnos con dislexia, a pesar de todos sus problemas cognitivos y de aprendizaje, consiguen desarrollar capacidades de adaptación más fuertes que otros estudiantes.

La relación humana es esencial en la enseñanza. Los profesores deben crear vínculos especiales con los alumnos para que ganen autoestima y confianza en ellos mismos.

En clase, aunque destaque frente al resto por sus dificultades académicas, no debe mostrarse vulnerable o limitado por el resto de alumnos. Del mismo modo, los profesores han de saber armarse de paciencia para no frustrarse e infundir el placer por la lectura y la escritura. Dar clases a alumnos con dislexia puede suponer todo un reto, no de conocimientos, sino de otros valores y aptitudes docentes imprescindibles para la enseñanza.

Podemos reconocer a un alumno disléxico por diversos patrones; entre los más comunes encontramos que:

  • tardan más tiempo en desarrollar el habla y, en consecuencia, el lenguaje en general;
  • tardan más tiempo que la media de alumnos en desarrollar la fonología y la escritura;
  • tienen más dificultades a la hora de organizarse en el día a día;
  • su memoria visual y auditiva es débil y poco eficaz.

Sin embargo, no debemos caer en la trampa de subestimar su potencial. Simplemente debemos adaptar nuestro comportamiento en las clases (ya sean de apoyo escolar, de física, de química o de música). Al fin y al cabo, los alumnos disléxicos pueden aprender lo mismo que el resto, solo que los mecanismos y las estrategias de aprendizaje que necesitan pueden ser diferentes.

Los alumnos con dislexia, como disponen de menos herramientas para progresar al mismo ritmo que el resto de estudiantes, es probable que pierdan la confianza en sí mismos y no se tengan en muy alta estima. Ante esto, los profesores deben explicarles que son perfectamente capaces, solo que necesitarán un esfuerzo diferente y deberán adquirir unas bases muy sólidas y sin lagunas para que los cimientos del aprendizaje sean adecuados. Como ves, las clases particulares son todo un arte.

Los profesores tienen que hacer siempre malabarismos con distintos niveles y objetivos, pero también teniendo en cuenta los perfiles de sus estudiantes para que todos ellos vayan progresando en su aprendizaje.

Cómo enseñar a alumnos con autismo

El autismo es un trastorno de comportamiento que está rodeado de estereotipos. Solemos pensar que se trata simplemente de una persona que vive en su propia burbuja, aislada del resto del mundo, pero lo cierto es que los autistas son personas tan inteligentes y abiertas como las demás.

Y, por supuesto, también pueden apuntarse a clases particulares. Quizás necesitan ayuda con una redacción o un trabajo, puede que estén intentando aprender a tocar la guitarra o que quieran descubrir un nuevo idioma. Sea como sea, son un alumno más.

Aprende a adaptarte según las necesidades de tu alumnado. La capacidad de adaptación de los profesores es esencial a la hora de dar clases a alumnos con dificultades o trastornos de aprendizaje.

Los profesores no deben comportarse de manera radicalmente diferente cuando tratan con alumnos autistas. Por supuesto, estos estudiantes presentan ciertas diferencias en comparación con otros, no lo vamos a negar, pero enseñar a los alumnos autistas no tiene por qué ser una tarea difícil; a veces ocurre todo lo contrario y estas clases acaban siendo mucho más estimulantes.

No debemos considerar a los niños autistas como alumnos aislados del mundo, ya que también pueden relacionarse con otros estudiantes y hacer que toda la clase aprenda de sus características únicas.

Los profesores verdaderamente apasionados que se involucran con sus estudiantes van más allá de sus dificultades y problemas, aprovechan sus fortalezas y capacidades para ayudarles a que les saquen el máximo partido. Los alumnos autistas son tan capaces como el resto (si no más), y los programas escolares deben contemplar también estos perfiles en sus programaciones académicas.

Cómo enseñar a los alumnos dispráxicos

La dispraxia es un trastorno relacionado con la automatización y la coordinación de los gestos cuando estos tienen un objetivo concreto: desde atar los zapatos o vestirse, a escribir con cierta soltura. Estas dificultades pueden suponer un gran obstáculo en la etapa escolar, por lo que los profesores deben ser conscientes de este tipo de trastornos para saber cómo actuar con estos alumnos.

Los docentes tienen que buscar la manera de ajustarse a sus estudiantes. Dislexia, dispraxia, autismo… Un docente con estrategias metodológicas puede adaptar sus sesiones a cada alumno.

De nuevo, no debemos olvidar que un alumno con dispraxia no es un alumno «tonto»; simplemente tiene más dificultades que otros a la hora de realizar ciertas acciones básicas en el mundo académico, como escribir.

En estos casos, los profesores deben hacer lo posible por ayudar a los alumnos con este trastorno a que no se subestimen ni menosprecien. Los alumnos verán al docente como una figura de apoyo, por lo que estos deberán adaptar su discurso y los contenidos de sus sesiones de la mejor manera posible. A fin de cuentas, la base de la docencia gira en torno a la aplicación de metodologías eficientes y el uso de herramientas pedagógicas.

Como ves, ya hablemos de dislexia, autismo o abandono escolar, el profesor desempeña un papel esencial a la ahora de brindar su apoyo a los estudiantes que tienen ciertas dificultades. Recuerda que la belleza de la enseñanza reside en el placer de ver cómo los alumnos progresan. Sus avances, serán tus avances.

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