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¿Por qué decide un profesor dejar la Educación Pública?

Publicado por , el 30/10/2018 Blog > Clases particulares > Dar clases particulares > Razones que tiene un profesor funcionario para renunciar a la Educación Estatal

Los motivos por los cuales un docente de la educación pública decide abandonar su puesto como funcionario del Estado son variados. ¿Estrés? ¿Bajos salarios? ¿Falta de motivación y satisfacción laboral? ¿Necesidad de movilizarte a varias instituciones y disminución de tu tiempo libre? ¿Falta de valoración profesional?

En fin…pueden existir tantas causas como docentes existen. Sin embargo, en este artículo de Superprof, te contamos algunas de las razones por las cuales los profesores renuncian a sus puestos docentes. ¡Prestá atención a este artículo! Esperamos que te sea de suma utilidad.

Renunciar a la Educación Pública: ¿a causa de un salario muy bajo?

¿Es el salario un motivo de renuncia por parte de los funcionarios docentes del Estado? La situación económica y social que experimenta actualmente la Argentina está determinada por la presencia de inflación, aumento de los precios de la canasta básica, por una depreciación de la moneda y por una fuerza del salario en general. Más allá de que el salario docente se rige por otros lineamientos que difieren de los salarios del sector privado, el contexto afecta directamente. Y ello se comprueba de manera numérica con el salario del docente.

Sabemos que renunciar a la Educación Pública no es una decisión que se tome de un día para otro. En general, es fruto de frustraciones y sobre todo, de reflexionar a lo largo de meses o años. Este trabajo, que surge inicialmente como una auténtica vocación, puede llegar a convertirse progresivamente en un obstáculo. Por diferentes razones.

Una de estas causas es financiera. No es un secreto que trabajar como profesor en la Educación Pública no promete ni riqueza ni opulencia. Es un trabajo digno que permite a cada profesor formar parte del círculo educativo. Trabajar como profesor es sobre todo lanzar a jóvenes al camino de la vida y a sus futuros trabajos. La importancia de la profesión es un hecho. Pero el salario puede frenar a más de uno y dar ganas de renunciar a la función pública.

Los sueldos docentes constituyen otro factor que genera renuncias de funcionarios docentes. Los sueldos docentes del Estado suelen ser bajos e inadecuados, si se tiene en cuenta el costo de la canasta básica argentina.

El salario docente dependerá, como siempre te decimos, de cada una de las jurisdicciones educativas. No obstante, para que tengas una idea, te ejemplificaremos con los salarios de algunas provincias del país:

“En septiembre de 2017, un docente argentino cobraba en promedio $17.188 en bruto (es decir, sin los descuentos jubilatorios e impuestos). La brecha va desde los $11.248 que se pagaban en Santiago del Estero hasta los $24.667 de Santa Cruz. Los tres sueldos más bajos del país se dan en Santiago de Estero, Formosa y Catamarca, mientras que los más altos en Santa Cruz, Tierra del Fuego y Córdoba”, según datos proporcionados por el sitio web Chequeado.com.

Teniendo en cuenta los datos anteriores, los sueldos docentes en algunas jurisdicciones educativas son menores que la canasta básica familiar argentina: “La canasta básica aumentó por sobre la inflación: una familia necesita $19.601,79 para no ser pobre”, afirma Infobae, de acuerdo con datos recolectados y analizados por el INDEC.

Falta de reconocimiento profesional

A pesar de la importancia que posee el rol del funcionario docente dentro del proceso de socialización primaria y secundaria de un ser humano, el papel del profesor en muchas ocasiones se encuentra desvalorizado. ¿Por qué razón? Tal vez, sectores de la sociedad consideren que es un trabajo sencillo, que requiere de pocas horas de trabajo, por ejemplo. ¿Pero cuántas horas realmente invierte un docente para organizar y dar las clases, corregir las tareas, planificar el calendario, perfeccionarse, capacitarse, entre otras tantas tareas? La respuesta es: “muchísimo más de lo que se cree”.

Socialmente, a veces, los docentes no son debidamente valorados. En ocasiones, los docentes no sienten reconocimiento social por la labor realizada.

De este modo y a pesar de que el profesional sienta a veces la valoración por parte del alumnado, la docencia no es una vocación realmente reconocida por la sociedad en su conjunto, a diferencia de lo que ocurre en países europeos líderes en educación, como es el caso de Finlandia.

“Los maestros del siglo XXI, en Córdoba, trabajan en el barro y en el llano, muy lejos del ideal de antaño y en las antípodas del reconocimiento y formación de los maestros de otras latitudes”, dice en un análisis sobre educación en el diario cordobés La Voz.

Esta situación, por supuesto incide notoriamente sobre el estado de ánimo del capital humano que lleva a cargo las funciones docentes. También, repercute directa o indirectamente sobre sus niveles motivacionales y su satisfacción laboral. Como resultado, no solamente se verá afectada la calidad de salud del profesor, sino también la relación con sus alumnos y su correspondiente nivel académico.

De acuerdo con un trabajo realizado por María Soledad Menghi y Laura Oros, denominado Satisfacción laboral y Síndrome de Burnout en docentes de nivel primario, realizado para el CONICET: “El trabajo docente no se reduce al dictado de clases, implica la ejecución de varias actividades como son el cuidado y mantenimiento de la escuela, la atención de los alumnos en su diversidad, la confección de materiales didácticos, la realización y presentación de trámites administrativos, la inserción en los programas de capacitación, y el contacto con los padres, con las autoridades y compañeros de trabajo; lo que implica un duro esfuerzo, una significativa carga psíquica en el trabajo”.

¿Una profesión demasiado estresante que lleva a renunciar?

Las presiones que siente un docente son varias. En primer lugar, se puede mencionar la exigencia que posee de cumplir en tiempo y forma con los objetivos curriculares y los planes de estudio programados para cada nivel y/o asignatura que imparta. Pero a estas presiones, que pueden ser consideradas propias de cualquier trabajo, deben sumarse otras que no son inherentes al oficio, sino más bien del sistema educativo argentino en general.

Si un docente está estresado, será más probable que renuncie a su puesto de trabajo docente. A la hora de pensar en renunciar, el estrés que padecen los docentes del Estado es uno de los principales motivos.

Dentro del contexto escolar al que los docentes deben enfrentarse día a día, se puede mencionar la falta de insumos y de materiales pedagógicos y didácticos. Así lo establece en una entrevista con Página 12Jason Beech, doctor en Educación por la Universidad de Londres e investigador de Sociología de la Educación, Educación Comparada y Problemas Educativos Contemporáneos en la Universidad de San Andrés: “Asimismo, el estado de deterioro de los edificios es preocupante. No hace falta ser un experto en educación para advertir cuán desprotegidos están nuestros colegios público (…) Esto no es un problema de falta de presupuesto sino de prioridades en la gestión, es decir, es la culpa de los ministros de educación del pasado y del presente; pero también de la sociedad: cuando a la gente se le pregunta qué es lo que más le preocupa, el sistema educativo no surge como una de las prioridades“.

Si querés informarte más acerca de tu renuncia como funcionario docente del Estado, podés leer nuestro artículo Renunciar a un puesto de funcionario: información para los interesados

Quiero renunciar por falta de movilidad

La asignación de los cargos y/o de las horas cátedra se realizan por Concurso Público y teniendo en cuenta el puntaje que cada uno de los docentes tenga. En ello, incide la experiencia, los años de antigüedad, los estudios académicos que tenga cada postulante, entre otras cuestiones. A mayor puntaje, entonces, se obtendrán mejores cargos, que se adecuen más a las necesidades y deseos del docente, como es el caso del factor de la distancia geográfica.

La movilidad docente es otro de los problemas que generan renuncias de funcionarios nacionales. Si los docentes deben movilizarse a distintos y alejados centros educativos asignados, el cansancio y el estrés irán en aumento.

Muchos son los docentes que deben trasladarse al impartir distintas asignaturas en instituciones educativas diferentes. El tiempo, el cansancio y el dinero, que se ven implicados en la movilidad del docente, son factores que incidirán notablemente en una potencial renuncia del funcionario.

No todos los docentes cuentan con vehículo propio para poder trasladarse de un trabajo a otro con facilidad y sin invertir mucho tiempo. Por esta razón, muchos de ellos y, especialmente, los que recién comienzan a desarrollar su carrera profesional, se verán afectados por esta cuestión.

Así que ya sabés cuáles son los motivos que tiene un profesor del Estado para renunciar a sus funciones como docente. Si ya has tomado la decisión de llevar a cabo tu renuncia, te recomendamos que leas los siguientes artículos: Procedimiento y efectos: ¿cómo se desarrolla una renuncia en el sistema de Educación Nacional?Profesores: ¿cómo efectuar la solicitud de renuncia voluntaria de la función pública?

Esperamos que este artículo te haya sido de suma utilidad. Recordá: ¡siempre existe la posibilidad de solicitar una licencia por razones particulares y/o dar clases particulares a domicilio y bajo la modalidad online!¡Anotate en Superoprof y empezá ya!

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