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¿Cómo enseñar inglés a personas afectadas por la dislexia?

Publicado por Mariana, el 24/10/2018 Blog > Idiomas > Inglés > ¿Cómo Enseñar a un Disléxico a Hablar Inglés?

«Me hablaba como a una discapacitada mental que se hacía pasar por una escritora famosa, mientras que ella no era ni siquiera capaz de decir una frase entera correcta» – Amélie Nothomb.

Para las personas disléxicas aprender inglés puede ser un auténtico calvario.

Pero en realidad, incluso las personas que sufren de este hándicap pueden aprender a leer, escribir y hablar inglés.

La dislexia es un problema específico de la lectura y la escritura, la aptitudes literarias y cognitivas de la persona afectada se ven ralentizadas. Descubrir un retraso del lenguaje puede representar un traumatismo, sobre todo si tu hijo está mal acompañado para superar esta prueba. Los padres de un niño disléxico pueden tener inquietudes diversas:

¿Su dislexia es insuperable? ¿Va a cerrarle puertas a mi hijo?

¿Cómo podrá tener mi hijo disléxico una buena integración social?

¿Cómo enseñar inglés a los niños disléxicos?

¿Cómo encontrar clases de ingles para niños?

¿Qué medios pueden hacerlo progresar en inglés?

El resultado ortográfico lo atestigua, se ha confirmado que tu hijo es disléxico. Sin embargo, te gustaría que tuviese una escolaridad normal y que aprenda inglés al igual que todos sus camaradas. Porque aprender inglés hoy en día, es primordial para su futuro profesional.

Que no cunda el pánico, ¡nada es imposible! Con una reeducación progresiva del lenguaje, una terapia seguida por un profesional de la psicología cognitiva, existen numerosas posibilidades. Veamos en cuatro etapas cómo aprender inglés cuando se es disléxico.

¿Qué es la dislexia?

Normalmente utilizamos el término «dislexia» para referirnos a las «dificultades del lenguaje», una deficiencia en la zona cerebral que nos permite aprender idiomas y que, en consecuencia, nos dificulta la memorización.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) describe la dislexia de la siguiente manera:

«La dislexia es un trastorno específico de la lectura. Se trata de un trastorno persistente de la adquisición del lenguaje escrito, caracterizado por grandes dificultades en la adquisición y la automatización de los mecanismos necesarios para el dominio la lectura, la escritura, la ortografía…».

Ya se trate de aprender su lengua materna u otros idiomas extranjeros (inglés, francés, alemán, italiano, ruso, etc.), los alumnos que presentan este problema psicomotor mostrarán dificultades a la hora de automatizar su memoria.

La dislexia ya se conocía en el siglo XIX. El primer científico que supo diagnosticar este trastorno fue Oswald Berkhan, un oftalmólogo alemán, en 1881. Pero habrá que esperar hasta 1991 (110 años de evolución de investigación neuropsicológica) para que la Organización Mundial de la Salud reconozca la dislexia como un trastorno del desarrollo de las adquisiciones académicas.

Los disléxicos necesitan un mayor esfuerzo para aprender un idioma. Ser disléxico no es incompatible con aprender inglés.

Un estudio llevado a cabo en 2001 por el Instituto francés de ciencias para la salud (INSERM) sobre tres idiomas europeos (francés, inglés e italiano) reveló que, en el caso de los disléxicos, había cierta proximidad entre los mecanismos de aprendizaje lingüístico y los trastornos cognitivos.

Si una persona muestra dificultades a la hora de aprender a leer, de diferenciar fonemas y grafemas, tendrá que invertir mucho más tiempo y esfuerzo en aprender inglés, o cualquier otro idioma.

De hecho, la asimilación de un idioma extranjero exige a los alumnos dominar un sistema fonológico, en muchas ocasiones uno totalmente distinto al de su lengua materna, que ya les ha costado interiorizar.

Así a las dificultades propias de cualquier aprendizaje de un idioma extranjero (léxico, gramática, etc.), se le añaden las diferencias de pronunciación y de escritura a las que se enfrentan las personas con dislexia.

Y por si eso no fuese suficiente, la memoria visual y auditiva de los niños disléxicos es disfuncional. Por eso, les cuesta más memorizar y reconocer cada una de las piezas que construyen un idioma.

Es como si le pidiésemos a un ciego que programase aplicaciones móviles a la misma velocidad que un desarrollador sin ningún tipo de discapacidad: para lograr el mismo resultado, probablemente el programador ciego tenga que dedicar más esfuerzo.

Eso sí, ¡que sea difícil no quiere decir que sea imposible!

Y para muestra, un botón: con 18 años, el famoso guitarrista y leyenda del jazz manouche Django Reinhardt (1910-1953) fue la víctima del incendio de su caravana y perdió la sensibilidad y la capacidad de mover dos de sus dedos.

Aunque llegó a ser muy conocido en París, D. Reinhardt, que tampoco sabía leer ni escribir, siguió haciendo disfrutar al público con su música, a pesar de tener solo cuatro dedos en la mano izquierda.

Si quieres asombrarte todavía más con este ejemplo, te animamos a que le eches un vistazo a algunas de las piezas compuestas por el artista.

Con la dislexia ocurre algo parecido: aunque supone un gran obstáculo, superarlo no es imposible; solo requiere mucho tiempo y dedicación.

¿Podemos aprender idiomas si tenemos dyslexia?

Enseñar inglés a un alumno con dislexia supone ayudarle a memorizar visual y fonológicamente dos palabras para un solo objeto, es decir, hay que duplicar los esfuerzos.

La mayor dificultad a la que se enfrentan los disléxicos a la hora de aprender inglés es diferenciar los homónimos, los homófonos y los homógrafos. Por ejemplo:

  • Bank: banco, orilla.
  • Left: izquierda, pasado del verbo leave (salir, dejar, abandonar).
  • Flight: vuelo, huida.
  • I read[ i ]  yo leo; [ e ] yo leía/leí.
  • Tear[ i:a ] lágrima;  [ €:a ] desgarrar.
  • Bow[ au ] inclinarse; [ ou ] arco.
  • Right y write: «derecha» y «escribir» (ambas se pronuncian de la misma manera).
  • See y sea: «ver» y «mar» (también homófonas).

Podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que los disléxicos pueden llegar a aprender un idioma, e incluso varios.

Los poemas también son una forma de aprender inglés. Los disléxicos también pueden disfrutar de la poesía de Shakespeare.

El aprendizaje de un idioma nuevo implica:

  • Procesar información nueva.
  • Dominar un sistema lingüístico diferente.
  • Aprender una pronunciación distinta.
  • Diferenciar mensajes distintos.

Un niño disléxico tendrá que sortear más obstáculos a la hora de desarrollar estas competencias.

La neurociencia ha demostrado que el grado de dislexia también se ve afectado por el medio de origen social y el entorno lingüístico en el que crece cada alumno.

En otras palabras, podemos clasificar los idiomas en dos categorías: los idiomas regulares y los irregulares.

Los primeros son aquellos cuyos grafemas se corresponden (más o menos) con los fonemas. Es decir, la manera en la que se pronuncia cada sílaba sigue muy de cerca la forma en la  que se escribe.

Este es el caso de, por ejemplo, el español o el italiano, cuyas palabras se escriben prácticamente igual a como se pronuncian.

Por el contrario, los idiomas germánicos o anglosajones son los que se denominan «irregulares», ya que su correspondencia grafema/fonema es mucho más compleja, y cada sonido se puede escribir de formas distintas. Esto hace que la lectura, la escritura, la comprensión oral y la comprensión escrita sean mucho más difíciles para un alumno con problemas de atención o trastornos psicológicos.

¿Entiendes lo que queremos decir con todo esto?

Los disléxicos encuentran menos obstáculos a la hora de aprender idiomas «regulares». El italiano, por ejemplo, no tiene más que 33 grafemas y 25 fonemas.

En inglés, por el contrario, contamos 1 120 grafemas para tan solo 40 fonemas.

Esta diferencia se debe a que los idiomas con una gran transparencia ortográfica son más claros. El italiano y el francés, lenguas romances (derivadas del latín vulgar) son más cercanas al español y, por tanto, más sencillas de asimilar.

Ahora bien, el inglés es un idioma que no se pronuncia exactamente igual que se escribe, de modo que la lectura de sus palabras requiere una decodificación parcial. Esto hace que aprender inglés sea más complicado para una persona que padece dislexia que para una que no.

Grandes dificultades de la dislexia a la hora de aprender inglés

Los alumnos que padecen este trastorno presentan dificultades para distinguir y entender sonidos nuevos, a los que no están acostumbrados y que, por lo general, distan mucho de los de su propia lengua materna.

Esta situación disfuncional tiene lugar en cuatro niveles:

  • Reconocimiento vocal (auditivo).
  • Identificación visual.
  • Orientación espacial y problemas secuenciales.
  • Dificultades al memorizar palabras.

Los hemisferios cerebrales izquierdo y derecho de los alumnos con dislexia funcionan de manera distinta, por lo que necesitan más tiempo para asimilar conceptos nuevos y diferenciar palabras (que tenderá a confundir).

  • Dry (secar) et try (intentar/probar),
  • Food (comida) et foot (pie),
  • Than (comparativo) et then (entonces),
  • Shirt (camisa) et skirt (falda), etc.

La diferencia auditiva será más difícil en el caso de palabras que empiecen por wh y th (what, where, there, when, then, this, etc.).

Si tenemos un alumno que confunde las palabras «what» y «that», ¿podemos esperar que las pronuncie correctamente?

Confundirá también otras palabras que se parezcan entre sí, como jeep/cheep/cheap, pin/pen/pan, bag/back, thing/think, spend/sent, although/also. También es probable que confunda otras como eat/it, feel/fill, pool/pull, cheap/chip, he’s/his.

Los disléxicos presentan muchos problemas a la hora de escribir. La dificultad más grande a la que se enfrentan los disléxicos: transcribir incorrectamente los fonemas que entienden en grafemas.

Para decir «mi hermano» (my brother), algunos alumnos escribirán un grafema conocido para sustituir otro distinto, lo que hará evidente su disortografía, ya que escribirán, por ejemplo, my bloser, my blother, my bwother…

Puede que en algunos casos la palabra mal escrita cambie por completo el sentido de la frase. Ante esto, será el profesor de inglés quien tenga que identificar las señales y tomar las medidas oportunas.

Hay docentes que no están familiarizados con este trastorno y confunden las dificultades de los alumnos con una falta de interés por aprender o estudiar. Así, es muy común que los estudiantes disléxicos sufran también fobia escolar o tengan un recorrido académico caótico.

Leer y escribir inglés con dislexia: ¿un calvario?

Un niño disléxico puede verse rezagado rápidamente en el colegio y encontrarse en una situación de fracaso escolar. El profesor no dispondrá seguramente de tiempo para aportarle un apoyo personalizado al niño disléxico.

Este será objeto de burlas por parte de sus camaradas o recibirá malas notas.

En consecuencia, sus años de escolaridad pueden convertirse en una pesadilla.

Los problemas “dis” (dislexia, disortografía, dispraxia, etc.) afectan a entre el 6%  y el 8% de los niños.

¿Cómo superar un hándicap cognitivo para mejorar el nivel en lengua inglesa en esas condiciones?

Escribir palabras en inglés. La disortografía, enemigo de aquellos que aprenden una lengua viva.

La primera dificultad para un niño que sufre de una deficiencia cognitiva es que tiene que aprender una lengua de la que desconoce el oral. Debe transcribir los sonidos y las sílabas que escucha. Es pasando del lenguaje oral al escrito que su disortografía hace de las suyas: lentitud, pérdida de atención, desconcentración, desánimo, angustia…

Incluso para una persona perfectamente letrada, aprender una lengua requiere un esfuerzo: ante un nuevo alfabeto, un nuevo vocabulario y reglas gramaticales desconocidas, el aprendiz sale de su “zona de confort”.

Además, el niño disléxico carece de puntos de referencia fonéticos que le ayuden en la dificultad de diferenciación auditiva o visual en su aprendizaje del inglés, y a reconocer sonidos nuevos e inhabituales.

Debido a la pronunciación diferente, el aprendizaje de la gramática inglesa altera lo que había aprendido previamente: por ejemplo, la “u” se transforma en “iu” la “e” en “i”, etc.

Además, algunas palabras en inglés tienen una misma sonoridad para un significado distinto, lo que puede prestarse a confusión para una persona disléxica y dificultar sus problemas de comprensión.

Por estas razones, aprender una lengua extranjera puede parecer una auténtica montaña a superar, aún más cuando los niveles de ortografía y gramática en español son ya precarios. Pero aprender inglés joven tiene muchas ventajas. Para aprender inglés con el hándicap de la dislexia, recurrir a clases particulares y a métodos adaptados de ortopedagogía, puede resultar beneficioso. Conviene también saber escuchar y  tener mucha paciencia para no fragilizar el proceso de adquisición y la confianza del alumno. Se recomienda optar por curso de ingles con profesor particular. ¿Es el único modo? Además, hace falta adoptar un método que funcione…

¿Qué métodos hay para enseñar inglés a un alumno disléxico?

La ventaja de las clases particulares es disponer de tiempo para centrarse en los puntos de bloqueo. Así, las clases particulares son una forma excelente para luchar contra la dislexia. Existen varios trucos para enseñar inglés.

En la clase particular de inglés: ser lúdico, paciente y saber escuchar

Combate la dislexia para aprender inglés. ¿Cómo podemos ayudar a los más peques a luchar contra la dislexia?

La primera cualidad de un buen profesor de apoyo escolar es sin duda saber escuchar. Es el alumno que sufre este hándicap el que es susceptible de impacientarse, ¡no tú!

El profesor debe armarse de paciencia y adaptarse al ritmo de su alumno. Para no desmotivar a su alumno, tendrá que realizar más esfuerzos que para una clase tradicional: una buena manera es el aprendizaje de forma lúdica. Hay profesores adecuados y creativos dispuestos a adaptarse en consecuencia, puedes encontrar clases de ingles madrid, clases de ingles barcelona y en todas las ciudades de España.

Por ejemplo, el profesor de inglés inventa un diálogo que se leerá en voz alta varias veces. Mediante un juego de colores asociados a las palabras en inglés, el profesor hace trabajar la memoria del alumno disléxico. Cuando acabe la clase, tendrá un esquema, un patrón que asociar al color.

Para enseñar inglés a un niño disléxico, el profesor particular puede hacerle trabajar con ejercicios sencillos de reconocimiento visual de pequeños grafemas. Repitiéndolos, el proceso de memorización será más sencillo, siendo el objetivo “hacer oído”.

Adoptar medidas escolares adaptadas

Por suerte, los niños afectados por problemas de dislexia cuentan con el protocolo de detección y actuación PRODISLEX, dirigido tanto a los profesores como al entorno familiar. La aplicación de este protocolo proporciona la reeducación al lenguaje necesaria.

La función de los auxiliares en el entorno escolar, los ortofonistas, psicoterapeutas y ergoterapeutas, es acompañar a las personas afectadas por la dislexia.

Las herramientas para hacer progresar a tu hijo disléxico en inglés

Hay muchos soportes para aprender inglés. El inglés puede aprenderse también fuera del entorno escolar, y en cualquier lugar donde decidas viajar. Si decides quedarte en España, hay profesores dispuestos a ayudarte y dar cursos de ingles en sevilla por ejemplo.  Para progresar en la lengua de Shakespeare, te proponemos 5 pasos.

Hay que saber identificar la dislexia en los alumnos. Para ayudar a los niños que sufren dislexia, lo primero que debemos hacer es dejarles claro que no son tontos.

Por ejemplo, se aprende mucho al ver películas anglófonas en versión original . Permite asociar el sonido una imagen en tiempo real, leyendo al mismo tiempo el diálogo.

Además. leer textos en inglés (la prensa en línea, por ejemplo) escuchando un sintetizador vocal en línea.

En tercer lugar, hablar inglés en familia o entre amigos permite revisar y aprender inglés de forma gratuita y sin tener la impresión de trabajar.

Repetir las palabras oralmente.

Por último, la reproducción de escritos o bien el dictado permiten trabajar la ortografía.

La primera propuesta permite progresar mediante la lectura de subtítulos, la segunda mejor la memoria visual, la tercera y la cuarta ayudarán a la memorización auditiva. Por último, la quinta permite practicar la gramática y la ortografía por medio de la escritura.

El objetivo de todo aprendizaje es mantener un nivel de motivación y perseverancia. Para esto, la persona disléxica ha de sentirse comprendida por sus profesores, sus padres y las personas de su entorno.

La dislexia puede representar una dificultad para la persona afectada hasta la edad adulta. Es la edad en la que el inglés constituye una mayor ventaja en el seno de la sociedad: comunicar con extranjeros permite aumentar los ingresos trabajando en sectores punteros en un medio internacional, vivir experiencias inolvidables, una acumulación de conocimiento para toda la vida.

Como puedes ver, ¡los beneficios del inglés para los niños son numerosos!

Viajar para aprender inglés y superar la dislexia

Los viajes forman a la juventud. Siempre es positivo viajar a cualquier edad, independientemente de que se sufra dislexia o no.

Además, gracias a la increíble explosión de la oferta turística y a la democratización de los viajes de los últimos años, ahora es mucho más fácil irse al extranjero.

Como puedes ver, la dislexia puede superarse y se puede enseñar inglés a los más jóvenes.

Realizar una inmersión para perfeccionar el nivel de inglés es sin duda la forma más eficaz. Tomar la decisión de irse a vivir al extranjero no es una decisión que se tome a la ligera, hay que organizarse, pero es por una (muy) buena causa. Para partir, hay diferentes posibilidades en distintos países.

  • El programa de estudios
  • El visado vacaciones-trabajo
  • El “Road-trip”
  • El voluntariado internacional
  • El turismo solidario o humanitario

¿Por qué no hacer un curso intensivo en un país extranjero? Los alumnos con dislexia también pueden disfrutar de una experiencia de inmersión en Glasgow, por ejemplo.

Numerosos países ofrecen diversas posibilidades para una persona disléxica que desee aprender inglés o perfeccionar su nivel: Reino Unido, Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, India, Hong Kong, etc. De hecho, todos los países de la Commonwealth, antiguas colonias inglesas.

Para aprender inglés, nada mejor que pasar un año de escolaridad en una ciudad anglófona. Por un lado, asistes a clases en inglés todos los días y estarás en inmersión a diario. ¡Así sabrás más cuando vuelvas que mucha gente sin hándicap! Podrás incluso pasar el TOEFL, examen que certifica el nivel de inglés cara a futuros empleos.

Si optas por el programa vacaciones-trabajo, es aún más fácil: hay que pagar un visado, un seguro y tener menos de treinta años. Este visado da la posibilidad de irse dos años (un año renovable otro) para trabajar, financiar tus viajes y conocer a viajeros de múltiples nacionalidades. Hablarás inglés todos los días: en el trabajo, de viaje en tus “road trips”, en el albergue. Cuidado, evita elegir la facilidad y frecuentar solo a viajeros que hablan tu lengua materna.

Por último, para los menores de treinta años, el voluntariado internacional y el turismo solidario (la acción humanitaria) atrae a numerosas personas con conciencia social, ecológica o paramédica.

Una buena forma de aprender inglés antes de volver a pasar una oposición.

Otros prefieren participar en una obra solidaria a cambio de alojamiento y comida, en inmersión permanente con habitantes locales.

Si deseas más información sobre enseñar inglés a los niños, consulte nuestra guía para enseñar inglés a los más pequeños.

Clases de inglés: algunos consejos para alumnos disléxicos

¿Quieres saber qué puedes hacer para ayudar a los alumnos con trastornos de aprendizaje, que en muchos casos se sienten excluidos e incomprendidos?

 

Las personas con dislexia también pueden llegar a ser bilingües. Los disléxicos tienen que esforzarse más a la hora de aprender un idioma. Eso no quiere decir que sea imposible.

Puede parecer evidente, pero la comprensión, la empatía y el seguimiento es lo que más puede ayudar. Ante todo, debemos evitar que los alumnos se sientan marginados.

Por supuesto, hay que hacer hincapié y dejar bien claro al alumno que sus dificultades para descodificar o deletrear palabras no se debe a que no sea inteligente o a que sea vago. Debemos demostrarle que entendemos que su trastorno no es algo que pueda controlar.

Además de esto, los profesores pueden aplicar algunas de las siguientes estrategias para ayudar a los alumnos:

  • Articular mejor.
  • Pronunciar las palabras con la mayor claridad posible.
  • Animar al alumno a que escriba con letras grandes.
  • No dejar que pronunciaciones o escrituras incorrectas se interpongan en su aprendizaje y lo confundan.

La mayoría de métodos de aprendizaje de idiomas se centran en el trabajo visual y/o auditivo. Con los alumnos disléxicos, lo mejor que podemos hacer es incitarles a que escuchen, lean y escriban, para que puedan entender las palabras en toda su complejidad.

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